Si tu sesión depende de un video y la conexión falla, no necesitas reemplazar toda la clase. Primero identifica qué debían hacer tus estudiantes con ese recurso: comparar explicaciones, localizar información, discutir una decisión o producir un texto. Conserva esa tarea y cambia el soporte.

Esta guía propone una adaptación para una clase presencial. No es un protocolo oficial ni resuelve por sí sola la educación a distancia cuando el estudiante tampoco puede asistir.

Revisa qué aporta cada recurso digital

Anota al lado del recurso la acción que permite realizar. «Ver un video» describe un medio. «Explicar dos diferencias entre los relatos y sustentarlas con fragmentos» describe una tarea que puedes observar.

Recurso previstoAlternativa sin conexiónQué debes comprobar
Video explicativoSecuencia impresa de imágenes y un texto breve propioQue aparezca la información necesaria para responder
Búsqueda en internetDos textos seleccionados antes de la claseQue los estudiantes puedan comparar información y reconocer sus fuentes
Cuestionario digitalPreguntas en la pizarra y respuestas individuales en el cuadernoQue puedas identificar quién respondió y cómo razonó
Documento compartidoBorrador grupal en una hoja y revisión por turnosQue quede una contribución individual observable

Si el propósito es evaluar críticamente fuentes digitales, quitar internet exige más cuidado. Puedes trabajar con capturas que incluyan autor, fecha y contexto, pero una captura no permite evaluar toda la navegación. Deja explícito qué parte se trabajará y cuál quedará pendiente.

Ejemplo: comparar mitos en primero de secundaria

Puedes partir de la sesión Leemos y comparamos mitos peruanos, cuya página permite revisar el documento y descargarlo en Word.

Antes de la clase, selecciona dos relatos breves de fuentes identificables. Comprueba que puedes imprimirlos o reproducirlos con permiso. No dependas de que cada estudiante tenga teléfono o datos móviles.

  1. Presenta la pregunta: «¿Cómo explica cada relato el origen de algo y qué diferencias encuentras?». Recoge una primera respuesta sin exigir conocimientos previos sobre ambos mitos.
  2. Entrega los textos por pareja. Pide que señalen el fragmento que sustenta cada comparación. Si hay pocas copias, rota su lectura y reserva tiempo para que todos accedan al texto completo.
  3. Solicita una tabla con dos semejanzas y dos diferencias. Separa lo que dice el relato de lo que el estudiante interpreta.
  4. Cierra con una respuesta individual: «La diferencia que considero más importante es… Lo sustento con…». Esa respuesta permite revisar el aprendizaje de cada estudiante, no solo el producto grupal.

Un criterio para esta actividad puede ser: establece una diferencia pertinente entre los relatos y la sustenta con información de ambos. Es una propuesta que debes ajustar a tu planificación, no una cita curricular.

Lleva un respaldo que realmente puedas abrir

  • Abre el Word descargado antes de salir hacia la escuela y comprueba que no dependa de imágenes externas.
  • Guarda los textos e imágenes necesarios en el equipo que usarás, no solo sus enlaces.
  • Prepara la consigna en papel por si tampoco funciona el proyector.
  • Comprueba el tamaño de letra y ofrece una forma accesible de leer o escuchar el contenido cuando haga falta.

Si tu dificultad principal es la cantidad de copias, consulta cómo adaptar una sesión con pocos materiales. Para revisar qué aprendizaje debes conservar, usa la guía sobre cómo redactar el propósito de aprendizaje.

¿Hay que cambiar la evaluación?

No necesariamente. Si sigue siendo posible observar el mismo aprendizaje, conserva el criterio y cambia el medio de respuesta. Si eliminaste la actividad que producía la evidencia, necesitas diseñar otra. Una clase sin internet no debería terminar únicamente en copiar información que antes se iba a analizar.